lunes, 6 de julio de 2020

Entre el Apocalipsis, el Fénix y el Uroboro (Profecías de Caos y Promesas de un Sobrevivir en la Cuarentena)


Se han llevado varios días tras el encierro de la cuarentena por el Covid 19, muchos entraron en variadas fases psicológicas, algunos las aceptaron estoicamente, otros no las han acatado y otro grupo pretendió sumergirnos en una desesperación psicológica, hemos sido participes de una situación adversaria y completamente nueva para la sociedad mundial. Nadie se esperaba la situación de un encierro, menos imaginarse que por tocar a alguien o alguna cosa manipulada por otro, sea algo que conlleve a enfermarse de un virus mortal.

No obstante, al comienzo de esta cuarentena, surgieron una serie de especulaciones, tratando de mostrar al público que esta pandemia era una señal del fin de los tiempos, un sonido de trompeta para la llegada del Apocalipsis de la humanidad, y notamos ahí que claramente volvieron a surgir las profecías de Nostradamus, las reinterpretaciones fanáticas del “Libro de Apocalipsis”, incluso en páginas web de Psicología, se hacía mención acerca de que estamos en la época del “Arquetipo del Apocalipsis”. Pero todo esto es válido pues el ser humano cuando se encuentra en una etapa de desesperación trata de hallar una respuesta (muchas veces mística) a cualquier evento que le este colocando en un “final” para su existencia. Estas interpretaciones místicas son productos de un temor inconsciente (muchas veces colectivo), pero obviamente estas son propias de nuestra raza, pues como sabemos la humanidad es una especie con necesidad de creer en algo y cuando este no haya una respuesta lógica por el momento, le va a encontrar una solución fantástica, donde todo es producto de la furia de un dios vengativo o parte de un castigo de los dioses ofendidos por nuestros malos procederes (lo que hace pensar de que la sociedad es víctima de un “fantasma psicótico” en su inconsciente colectivo).

El ser humano es manejado muchas veces por pulsiones de vida y de muerte, cuando este se haya desesperado es víctima de aquellas pulsiones tanáticas, las pulsiones como se saben son algo instintivo, pues el ser humano es un animal racional, pero no deja de ser un animal, por lo que muchas veces se deja llevar por sus pulsiones (como también complejos), pero que en este caso las pulsiones son de muerte, y estas indudablemente alimentarán esas emociones de miedo, lo que por lo tanto le va a llevar al ser humano a fatalizar (exageradamente) algunas cosas, no obstante son estos miedos que si son concientizados permiten al ser humano poder protegerse, pues el hombre como animal ante una situación adversa va a sentir miedo, y cuando un animal entra en miedo, escapa para protegerse. El miedo ahí vendría a ser una especie de sistema de salvación, pero lastimosamente el ser humano es un ser que vive inconsciente casi todo el tiempo, por lo que muchos sujetos en vez de concientizar su miedo para usarlo en su supervivencia y ser cautos, tienden por lo general a caer en un estado de pánico, el cual les lleva a entrar en la desesperación (y esto se aumenta dependiendo su crianza, sociedad, etc.), lo cual a veces las historia siempre termina en tragedia, pues cuando se cae en pánico, la mente no está clara en ver una salvación o solución.

Los Mass Media (el cual se incluye a la Internet) como también algunos psicólogos por su afán de alarmar y conseguir un público o clientes, nos vendieron enfermedades o síndromes nuevos que podrían surgir en la cuarentena (uno de estos el síndrome de la cabaña), algunos sujetos no les prestaron atención (lo cual es bueno) y otros grupos parece que han sido susceptibles a estas informaciones de programación mental, lo que indudablemente hace ver que el ser humano en estado de caos, si se le da más caos no va a concientizar y por lo tanto cae en la desesperación la cual va a aumentar, es casi como aquella situación en el que si se ve un incendio y por apagarlo ignoramente se le echa gasolina, por lo que por lógica el fuego va a ir en aumento.

No obstante en las publicaciones vistas o al menos las que he leído y captaron mi atención son aquellas que venían siendo las que se referían acerca sobre del “Arquetipo del Apocalipsis”, el cual se entiende como una activación del arquetipo del Self (el cual es el arquetipo central del significado de uno mismo), este “Arquetipo del Apocalipsis” viene trayendo consigo una nueva visión del mundo, una nueva imagen de Dios o de los dioses, es decir ofrece una nueva relación con lo divino, y es una nueva etapa de maduración psicológica para todo el colectivo humano. Este “Arquetipo del Apocalipsis” va en relación a de que todas las culturas de la humanidad, tienen siempre relatos o profecías sobre el final de los tiempos, vemos por ejemplo el relato del Ragnarök de la cultura nórdica, el Maitreya del budismo, el Frashokereti del Zoroastrismo, el Kali Yuga del hinduismo, etc. 

E incluso notamos que las pulsiones de vida y muerte son parte de la historia, así como también de la mitología humana, pues si bien algunos relatos históricos o mitológicos, nos muestran sucesos de gloria y de triunfo es natural que existan relatos con finales de fatalidad, cabe decir que muchas veces los relatos con finales trágicos de la mitología o de las religiones, siempre se dan como un castigo a la humanidad, y pareciera que nosotros proyectamos inconscientemente este final, pues tenemos asociado el que si uno se comporta mal, termina por recibir un castigo, así como cuando uno de niño se “comportaba mal” y luego venia papá  o mamá, a desquitar toda su furia para castigarnos y luego decirnos, esto te va a doler más a mí que a ti. Pero ojo el padre si bien castiga al hijo luego anda pidiendo perdón a este, lo cual pasa exactamente en relatos bíblicos como mitológicos, y es ahí donde uno se pregunta ¿Por qué? La respuesta se puede ver en relatos como el de la creación humana en la mitología griega o en el Popol Vuh de los mayas, donde los dioses pueden castigar a la humanidad, pero no la aniquilan del todo, pues saben que sin los humanos, no habría quienes puedan rendirles algún tributo, adoraciones o sacrificios, en conclusión no nos aniquilan del todo porque saben que somos útiles, es decir somos un bien o mal necesario para su existencia.
No obstante las tragedias siempre han sido parte de nuestra historia como también en la mitología, pues luego de una tormenta siempre viene la paz o la calma. “No todo es malo”, dice un dicho, pues de una situación adversa algo se aprende, es ahí donde surge la “Promesa del Fénix”, es decir que luego de un  desastre va a aparecer el cumplimiento de una promesa de un renacer, pero este renacimiento conlleva a lo que se conoce como una “Nueva Realidad”. Debo mencionar que el Fénix, es un ave mítica de la mitología griega, que se consumía por acción del fuego cada 500 años, pero luego resurgía de sus propias cenizas, por lo tanto la humanidad al pasar una situación en la que se ve precisada de poder resurgir, por su supervivencia va a renacer, cabe decir que el sobrevivir o reinventarse pertenecen a lo que conocemos como parte del proceso de selección natural, que nos hablaba Darwin en su libros: “El Origen del Hombre” y “El Origen de las Especies”, pues el ser humano si no se reconstruye confirmaría que no es apto de ser una especie fuerte o dominante. Indudablemente esta cuarentena nos lleva a mantener un aislamiento social, por lo que la reproducción humana se va a ver reducida por un tiempo pero el ser humano en su afán de vencer a la muerte se va a reproducir y le llevará a su fase de selección sexual, también mencionada en las teorías darwinianas. Y el hecho de reproducirse o mejor dicho crear vida es parte también de un nuevo renacer, para vencer a la extinción social.

Pero cabe resaltar que la especie humana, dejando el plano mitológico o religioso, se ha visto parte de la tragedia de miles de pandemias, las más conocidas han sido la de la peste negra y la de la gripe española. Si bien la humanidad se levantó de aquellas tragedias, lo cual es parte de esa promesa del resurgimiento hecha por el Fénix, la humanidad pareciese que es esclava más bien de un estado del Uroboro. Es decir aparece y se consume para volver a aparecer y caer esclava de un ciclo interminable, de hecho hay personas que en un “despertar de consciencia”, deben haber notado que somos esclavos de un comienzo como de un final para luego volver a resurgir, lo cual es parte de nuestra tragedia humana. 

Cuando comenzó esta cuarentena, con un colega psicólogo con el cual me puse a dialogar y luego a debatir sobre esta situación particular de la cual estamos pasando, en esta conversación le hice mención de que el ser humano desde sus pulsiones tanáticas, siempre ha tenido presente en el arte (pintura, literatura, cine y música) el hecho de que tiene que plasmar en el arte, temáticas de la plaga y la muerte, pues como no la ha vivido, desea experimentar esa situación, para luego “llorar” o mejor dicho quejarse, del porque de sus desgracias y acusar a un “otro ilusorio” (ya sea un dios, un demonio o el destino) que es quien “originó” ese desastre y no se da cuenta de que de forma inconsciente este lo deseaba y ese deseo se proyecto de alguna forma en lo inconsciente colectivo. Si apreciamos en el cine, veremos hay un buen número de películas que hablan de situaciones apocalípticas ejemplos claros son “Mad Max”, “El Día Después de Mañana”, “Día de la Independencia” y en pandemias, tenemos a la película “28 Días Después” y el filme “Contagio”, protagonizado por Matt Damon y Jude Law, la cual curiosamente creo yo, que se ha proyectado en nuestra realidad, porque su trama es similar a esta experiencia de cuarentena. Por eso hay que recordar el famoso dicho: “ten cuidado con lo que deseas, pues esto puede volverse realidad”. 

Es muy importante mencionar que el ser humano siempre va a tender a proyectar y luego asociar su situación con películas e historias, de hecho en una capacitación psicológica universitaria, una profesora de psicología, mencionó acerca de que en un dibujo animado de los 60s, ya se mostraba una situación de aislamiento social del futuro, lo cual es muy dable que piense así, pues el ser humano ante el caos pareciese que sufriese algo que denomino como “Efecto del Profeta Tardío”, es decir sentirse profeta de una situación que se está dando para buscarle una “advertencia” en alguna historia ajena a la realidad y decir ya se venía mencionando o era parte de una conspiración (muchas veces Iluminatti) y que tal autor o pintor ya nos advertía, pero es ilógico, pues de ser así ya hubiésemos estado preparados, no obstante el Dr. Carl Jung nos mencionó lo siguiente: “hasta que lo inconsciente no se haga consciente, el subconsciente seguirá dirigiendo tu vida y lo llamaras destino”, por lo que debemos darnos cuenta que estas situaciones de caos siempre se han dado, por lo que recalco mi posición de que vivimos esclavizados de un estado Uroboro o mejor dicho de un Efecto Uroboro.

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